Panorama global: ¿por qué se revisa al alza el crecimiento?
Instituciones como MAPFRE Economics y el FMI han revisado al alza el crecimiento global para 2025 y 2026.
MAPFRE mejora su previsión para 2025 al 3,1% y mantiene 3,0% para 2026, destacando menor incertidumbre global.
El FMI proyecta crecimiento global del 3,2% en 2025 y 3,1% en 2026, mostrando una ligera desaceleración pero revisiones positivas.
¿Qué instituciones están revisando al alza el crecimiento global y cuáles son sus proyecciones para 2025 y 2026?
MAPFRE Economics y el FMI han ajustado sus previsiones al alza, reflejando mayor resiliencia ante incertidumbres previas.
Estas instituciones destacan que aunque la desaceleración persiste, la expectativa de crecimiento es mejor que en pronósticos anteriores.
¿Qué países o regiones están liderando la mejora en el crecimiento global?
Asia Meridional, liderada por India, es la región con mayor crecimiento esperado, con tasas superiores al 5% para 2025-2026.
Guyana destaca en América Latina con un crecimiento excepcional por encima del 20% en 2026, impulsado por la industria petrolera.
¿Qué factores están impulsando este repunte económico global?
El repunte se sostiene en la reducción de la incertidumbre global, políticas fiscales y monetarias favorables, y la inversión en IA.
Además, la contención en precios energéticos y la recuperación del comercio internacional contribuyen al crecimiento global.
China y su papel en el crecimiento global
China proyecta un crecimiento económico cercano al 4.5%-4.8% para 2025, con una ligera desaceleración en 2026 hacia el 4.2%-5%.
Este crecimiento se sostiene en políticas fiscales y monetarias activas, estímulos al consumo interno y reformas estructurales que buscan mayor resiliencia.
China enfrenta desafíos como la crisis inmobiliaria y tensiones comerciales, pero mantiene su objetivo oficial de crecimiento próximo al 5% en 2026.
¿Cuál es la proyección de crecimiento para China en 2025 y 2026?
El Banco Mundial y otros organismos estiman un crecimiento del PIB chino de alrededor del 4.8% en 2025, con desaceleración a un 4.2% en 2026.
El gobierno chino mantiene el objetivo oficial cercano al 5% para 2026, buscando equilibrar crecimiento sólido con ajustes estructurales.
¿Qué factores sostienen la economía china en este periodo?
China sostiene su economía con políticas fiscales expansivas, relajación monetaria y estimulación del consumo interno para impulsar la demanda.
Reformas estructurales y la superación de problemas inmobiliarios, junto con un plan quinquenal, fortalecen la capacidad productiva y la confianza.
¿Qué advertencias ha hecho el primer ministro chino sobre aranceles y comercio?
El primer ministro chino advierte que los aranceles y las restricciones comerciales dañan el comercio mundial y fomentan tensiones geopolíticas.
China critica el «abuso» de aranceles por parte de EE.UU. y llama a una cooperación global para defender el libre comercio y evitar guerras comerciales.
¿Cómo afecta la situación de China a la economía global?
La desaceleración china impacta las exportaciones y cadenas globales, afectando a economías dependientes de su demanda y comercio internacional.
Menores estímulos fiscales y desafíos estructurales en China moderan el crecimiento global y la inversión extranjera, con efectos sincronizados globales.
Estados Unidos y Europa: motores y desafíos del crecimiento
Se proyecta un crecimiento moderado para Estados Unidos y la Zona Euro en 2025-2026, con diferencias en el ritmo de expansión.
Estados Unidos crecería entre 1.5% y 2%, con inflación aún elevada, mientras que la Zona Euro avanza alrededor del 1.2%-1.3%.
Estas moderaciones reflejan presiones inflacionarias, tensiones comerciales y riesgos fiscales en ambos bloques.
¿Cuál es la proyección de crecimiento para Estados Unidos y la Zona Euro para 2025-2026?
Estados Unidos se espera que crezca 1.6% en 2025 y 1.5%-2% en 2026, impulsado por la inversión tecnológica y consumo privado.
La Zona Euro tendría un crecimiento más débil, alrededor del 1.2% al 1.3%, condicionado por factores externos y políticas.
¿Qué papel juega la inversión en inteligencia artificial en ambos bloques?
Estados Unidos lidera la inversión en inteligencia artificial con cerca de $45,000 millones en 2025, impulsando productividad y crecimiento.
Europa invierte seis veces menos y mantiene un enfoque más conservador, limitando su impacto a corto plazo en la economía.
¿Cómo influyen las políticas monetarias y fiscales en su crecimiento económico?
En Estados Unidos, políticas fiscales expansivas y ajustes monetarios mantienen modesta estabilidad, con riesgos inflacionarios presentes.
La Zona Euro sigue políticas monetarias más restrictivas y un gasto público moderado, enfrentando un crecimiento y empleo más limitados.
España en el contexto actual: crecimiento con matices
La previsión de crecimiento para España en 2026 se sitúa entre el 2,1% y el 2,4% del PIB, mostrando un crecimiento sólido pero moderado.
Factores clave son la demanda interna, sólido mercado laboral, reducción gradual del paro y la moderación de la inflación.
El turismo y las exportaciones también contribuyen, aunque con menor impacto que en años anteriores, dentro de un contexto de estabilidad macroeconómica.
¿Cuál es la previsión de crecimiento para España en 2026 y qué factores impulsan este crecimiento?
Se espera un crecimiento económico del 2,1% al 2,4%, impulsado por la demanda interna, creación de empleo y consumo privado mejorado.
La inflación moderada y el dinamismo del sector servicios, especialmente turismo, también sostienen este ritmo de crecimiento.
¿Cuáles son los principales desafíos estructurales que enfrenta España?
España enfrenta baja productividad, elevada deuda pública y retos en el mercado laboral, como el empleo juvenil y la calidad del trabajo.
Además, hay dependencia de sectores de bajo valor añadido y una insuficiente inversión privada que limitan el crecimiento sostenible.
¿Cómo se compara el crecimiento y situación económica de España con otros países europeos?
El crecimiento proyectado para España es superior a la media europea, con una tasa de paro más elevada pero en mejora progresiva.
Respecto a la inflación y deuda, España muestra estabilidad creciente pero debe consolidar reformas para mantener competitividad.
Inflación, poder adquisitivo y riesgos: el coste del crecimiento
La inflación en España está repuntando principalmente por el encarecimiento de la electricidad, transporte y productos básicos, afectando el poder adquisitivo.
El aumento salarial es insuficiente frente a la inflación, erosionando la capacidad real de compra de los hogares y aumentando la preocupación social.
Factores como la demanda interna y los costos energéticos mantienen presiones sobre los precios, complicando la recuperación del salario real.
Los márgenes empresariales permanecen elevados porque las empresas mantienen un poder de mercado significativo que les permite absorber o transferir costes sin reducir rentabilidad.
La productividad por trabajador ha crecido más que los salarios, lo que incrementa los beneficios empresariales a niveles máximos históricos durante 2025.
Grandes sectores, particularmente financieros, concentran altos márgenes, reflejando su fuerza para sostener ganancias pese al aumento de costes.
La política monetaria en España, influida por el BCE, se orienta a mantener la inflación cercana al 2% con tipos de interés estables o ligeramente a la baja para evitar volatilidad.
En política fiscal, se revierte gradualmente el estímulo mediante reducción de medidas expansivas, moderando el gasto público para controlar la inflación sin dañar el crecimiento.
Este equilibrio es clave para sostener la competitividad y evitar presiones inflacionarias excesivas en un contexto internacional incierto.
El crecimiento económico español enfrenta riesgos globales como tensiones comerciales, incertidumbre política y volatilidad financiera que pueden frenar la expansión.
Presiones inflacionarias, conflictos geopolíticos, eventos climáticos extremos y la necesaria transición energética añaden incertidumbre al panorama económico.
Desafíos internos como la productividad y costos laborales también amplifican estos riesgos, haciendo necesaria una política económica prudente y reformas estructurales.





